sábado, enero 9

Dan ganas de liarse la manta a la cabeza....

...y echarse literalmente al monte. Porque Nursia está en las montañas de Umbría. 

Un compañero y amigo me pasa un enlace a este artículo escrito por una periodista americana que vive en Nursia (el pueblo de S. Benito, Norcia en Italiano) y que recomiendo encarecidamente leer a los que sepan inglés.

En él se describe la vida en dicho pueblo tan íntimamente unido a su comunidad de monjes benedictinos. 

Según leo por ahí en el monasterio hay 17 monjes, de los cuales 12 son norteamericanos. Hace 15 años no había ningún monje porque el monasterio estaba abandonado desde que Napoleón pasó con su Libertad/Igualdad/Fraternidad y aprovechó para echar a la carcunda de su legítima propiedad. 

Fue entonces (hace 15 años) cuando el pueblo entero firmó una petición a los superiores benedictinos en Roma para que restauraran el monasterio. Lo hicieron y hasta hoy. Aquí tenéis la página oficial del monasterio.

¿Os acordáis de la señorita Prim?. Pues este es el pueblo donde termina su periplo geográfico-espiritual.

Lo dicho: dan ganas de volver a empezar donde empezó Europa entera.

Gracias Chivani.

[ACTUALIZACIÓN]: Me advierten que hay una traducción al castellano aquí

sábado, enero 2

Así muere una Habsburgo

A la gente le gusta empezar el año con la Marcha Radetzky y tal, lo cual está muy bien por ayudar a alzar los corazones, asunto particularmente necesario si se ha pasado una noche de juerga (que no es el caso).

Y también viene bien para ponernos un poco en situación.

Últimamente andaba informándome  sobre la vida y obra de Zita de Borbón-Parma, última Emperatriz de Austria y Reina de Hungría (creo que lo he dicho bien), y esposa del Beato Carlos de Austria. La Emperatriz fue además hermana pequeña de nuestro D. Javier, último rey de España reconocido por los carlistas, y famoso por haber sido prisionero en el campo de concentración nazi de Dachau. 

Aquí encontré una biografía corta que narra bastante bien los principales acontecimientos de la vida de la Emperatriz Zita. En este otro sitio hay una biografía más larga (diecisiete capítulos) que solo he leído a trozos. 

Como interesante curiosidad que explica muy bien las andanzas de la familia imperial, aquí encontré un artículo sobre la estancia de la Emperatriz exiliada y sus hijos en España, una vez fallecido su marido.


Todo lo anterior es simple introducción al meollo. Y el meollo es el vídeo que pongo debajo, del entierro de la Emperatriz en Viena. Tras el video viene la traducción que he hecho, un poco de aquella manera porque no hablo alemán. Probablemente algún amable lector corregirá lo que haya que corregir. 



El féretro de la Emperatriz llega al convento de los capuchinos. El maestro de ceremonias llama tres veces a la puerta y el padre capuchino, desde el interior, pregunta :
- ¿Quién quiere entrar?
Y el maestro de ceremonias contesta:
- Zita, Emperatriz de Austria; reina coronada de Hungría; reina de Bohemia, Dalmacia, Croacia, Eslavonia, Galitzia, Lodomeria e Iliria; reina de Jerusalén; archiduquesa de Austria; gran duquesa de Toscana y Cracovia; duquesa de Lorena y Bar, Salzburgo, Estieria, Carintia, Carniola y Bucovina; gran princesa de Transilvania; margrave de Moravia; duquesa de la Alta y Baja Silesia, de Módena, Parma, Piacenza, Gustalla, Auschwitz, Zator, Teschen, Friuli, Ragusa y Zara; condesa palatina de Habsurgo y Tirol, de Kiburgo, Gorizia y Gradisca; princesa de Trento y Bresanona; margrave de la Alta y Baja Lusacia e Istria; condesa de Hohenems, Feldkirch, Bregenz y Sonnenberg; señora de Trieste, de Cattaro y de la Marca de Wendia; gran voivoda del voivodato de Serbia, infanta de España y princesa de Portugal y de Parma. 
Y, entonces, el capuchino da la terrible respuesta:
- ¡No la conocemos!
El maestro de ceremonias vuelve a llamar a la puerta  tres veces y el capuchino contesta una vez más:
- ¿Quién quiere entrar?
El maestro de ceremonias responde:
- Zita, su Majestad la Emperatriz y Reina.
El capuchino vuelve a contestar:
- ¡No la conocemos!
Por tercera y última vez el maestro de ceremonias llama y el capuchino vuelve a requerir:
- ¿Quién quiere entrar?
Finalmente el maestro de ceremonias responde:
- Zita, una pobre pecadora.
Y el capuchino, por fin, dice:
- ¡Que pase, pues!
Tremendamente fascinante.

Os dejo también debajo una escenificación cinematográfica el funeral de Rodolfo de Habsburgo, hijo de Francisco José. Tiene más fuerza dramática.