sábado, diciembre 29

Para enmarcar (XVII)






Javier Paredes, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá de Henares, tiene una clarividencia inusual y apreciable concisión de estilo. En este artículo nos propone un paralelismo histórico bastante pertinente y saca unas conclusiones que de puro obvias no están en la mente del común. 

Durante una tertulia esta misma tarde dos amigos carlistas llamaban mi atención sobre el escrito arriba vinculado. Uno de ellos añadía una cuarta "señal" (a las tres que propone Paredes) que la Jerarquía católica en España podría lanzar. Mi correligionario decía no entender (yo tampoco) como en estos momentos de tremenda dificultad para tantas familias en España, nuestros obispos no mostraban una rotunda defensa de los más desfavorecidos. La ocasión no es que la pinten calva, es que les está dando de bofetadas en la cara, y sin embargo sólo ha habido (que yo sepa) un obispo español que ha tenido la osadía de criticar alguna medida tomada por el gobierno en el plano económico.

El silencio de nuestros obispos en este plano es atronador


Esta sección del blog recoge aquellos artículos o entradas publicados en otros blogs que hacen una contribución decisiva a mi manera de ver las cosas por su elocuencia, claridad y propuesta de nuevas perspectivas. Por esas razones es muy posible que resulten atemporales o que por lo menos sean un sólido testigo para el futuro.

Otros artículos que se han publicado en esta sección se pueden ver pinchando aquí.

4 comentarios:

Joaquin dijo...

Llevan casi treinta años bastante calladitos con lo del aborto, seguramente lo más grave que sufrimos de los muchos males que tenemos. Para concretar, y para atenernos a algo que no puede ser discutido: desde 1985 existe una ley que ha permitido asesinar a más de un millón de niños en España. La Conferencia Episcopal Española jamás ha pedido la derogación de esta ley, en ninguno de sus muchísidos documentos publicados desde entonces. ¿Es muy grave esto o no lo es? (eso sí, el Presidente de la CEE sí ha declarado, por ejemplo, que le gustaría que el Tribunal Constitucional modificara algún aspecto de la ley: así se las gastan)

Joaquin dijo...

Otro comentario sobre el artículo: ¿se podría proponer que, en lugar de aportar un partido político católico (que ya existen, por cierto, aunque minoritarios) al deplorable panorama político español, se propusiera que los partidos políticos desaparecieran como medio de representación política?

Los señores clérigos, curas y obispos, no se quieren enterar, por ejemplo, de que en España había antes de 1978 una legislación constituiconal católica que no estaba basada en partidos políticos (Partitocracia). Esta legislación fue fulminada y laminada, con el apoyo de la jerarquía eclesiástica, para traer la Partitocracia divorcista-abortista del paro y la miseria moral. Pero no quieren recoger velas, de eso nada. Sólo se les ocurre la genialidad de "un partido católico".

En fin, mejor no seguir.

Irurozqui dijo...

Yo como católico no me siento representado por el PP, aún más, pienso que el PP es un partido anti-católico, pues nada hace tanto daño a la fe, como el mercadeo con los principios no negociables, no se puede despenalizar parcialmente el aborto con una ley coladero como la del 85 y decirse católico.
Si desde la jerarquía eclesiástica se dan instrucciones a sus medios de comunicación de masas para que fuera del PP,no haya más que páramo y terreno baldío, se está haciendo un flaco favor al derecho a la vida.

No todo en la vida es economía, para poder comer antes te han tenido que dejar nacer.

Valoro positívamente que AES, CTC y otros afines estén empezando a colaborar por el bien de la sociedad.

Anónimo dijo...

Fraga decía que los Obispos le pidieron que no levantara mucho la voz contra el aborto porque en ese momento ellos estaban negociando con el gobierno socialista la financiación de la Iglesia. Quizá de ahí el deleznable mediosilencio de la Jerarquía con el aborto.

En cuanto a la callada por respuesta ante las sucesivas reformas laborales, sólo cabe decir que la CEE ha dejado definitivamente de defender al trabajador, con lo que está violando la Doctrina Social de la Iglesia.