miércoles, diciembre 14

El que a espada mata, a espada muere

Anda la profesión periodística algo revolucionada a cuenta de las intenciones que tiene la Comisión Nacional del Mercado de Valores respeto al control de la información que dan las empresas cotizadas. No puedo evitar poner una medio sonrisa vengativa, en el fondo esto se veía venir hace tiempo. De hecho todo el mundo lo veía venir, excepto los periodistas que generalmente son los últimos en enterarse de nada.

Algunos años atrás los medios de comunicación llevaron a cabo una considerable campaña de desprestigio hacia los profesionales que ganaban su pan en el mundo bursatil, y en concreto particularmente feroz en contra de los analistas bursátiles. Todo esto a cuenta de que, al parecer y entre otras cosas, había analistas que se enteraban antes que otros de las noticias importantes y eran por tanto
capaces de hacer que sus casas de bolsa y clientes ganaran dinero de una manera poco ética.

Todo esto llevó a nivel mundial a una superregulación de los mercados financieros imponiendo estrictas "medidas de seguridad" acerca del acceso por parte de los analistas a la información corporativa relevante, y respecto a su posterior distribución. La superregulación ha resultado extraordinariamente opresiva y se ha cargado una maravillosa profesión a la que estaba dedicada personas verdaderamente notables.

El objetivo primordial de la reforma era asegurarse que la información corporativa relevante se recibía y era transmitida a todo el mercado exactamente al mismo tiempo, sin ninguna clase de ventajas entre los diferentes participantes en el mercado.

Los medios de comunicación despertaron a la bestia reguladora y ahora es complicado hacerla dormir de nuevo, para su desgracia. Porque claro ¿Con que derecho pueden decir ahora que diferentes medios de comunicación pueden tener diferente acceso a la información relevante de las empresas?¿Porque motivo tengo yo (digamos lector del periodico X ) que enterarme de una noticia relevante sobre esta o aquella empresa más tarde que el lector del periodico Y?.

No se sostiene.

Los periodistas se cargaron a los analistas de bolsa, pero no se dieron cuenta de que el tiro les podía salir por la culata.

Sin embargo existen intereses demasiado poderosos como para dejar que esto pase, no estoy seguro que la CNMV pueda llevar a buen fin sus intenciones.